En un despliegue de genialidad democrática, la analista Natalia Torres propuso condicionar la credencial de elector a un examen de conocimientos cívicos. El internet colapsó, la mañanera la bautizó como elitista y todos recordaron que en México es más fácil quitarle el voto a la población que pedirle a la clase política que lea un libro.
Para sumarnos y llevar esta propuesta con total objetividad, nos pusimos exigentes e hicimos una lista de personas que si se les debería quitar el derecho al voto:
Los que suben foto de su dedo con tinta cuando votan: Gente cuya única motivación democrática es presumir en Instagram que cumplieron como ciudadanos antes de irse al brunch.
Los que dicen “Es persecución política” cuando acusan a su político favorito de corrupción: Defensores incansables que meten las manos al fuego por un funcionario con carpetas de investigación abiertas y un cerro de pruebas de su culpabilidad, pero ahí siguen, defendiéndolo a capa y espada solo porque lleva la camiseta de su adorado partido.
Los que piensan que en Morena no hay corrupción: Almas puras e inocentes que creen sinceramente que la honestidad se transmite por ósmosis al cambiar de partido.
Si tu modelo a seguir es Alito Moreno: Si la elegancia, la finura y la ética de tu vida profesional se basan en el presidente del PRI, el voto debería ser el menor de tus problemas.
Los que ven Atypical TV, Latinus o son fans de López-Dóriga: Adictos al catastrofismo diario que consumen indignación en pantalla para luego repetirla en la cena familiar.
Cualquiera que haya votado por el PRI alguna vez: Por un tema de memoria histórica y mínimo sentido común, el perdón democrático debería tardar al menos tres siglos.
Los que tienen una foto enmarcada del Peje: Personas que sustituyeron el altar de los santos en la sala por la figura del expresidente para pedirle milagros diarios.
Los que han vendido su voto por $200 pesos: Quienes rematan el futuro del país por lo que cuesta una pizza fría y un refresco de dos litros.
Cualquier persona que haya usado la frase “No me van a callar”: Mártires de red social que juran estar desafiando al régimen desde la comodidad de su sillón.
Los que ven La Casa de los Famosos: Personas que le dedican 24 horas a pelearse en redes por si eliminaron a su mueble favorito, pero el día de las elecciones ni se enteran de quién está en la boleta.
Los que hacen comentarios políticos con foto de Gokú o un avatar de IA: Personas que le dedican 4 horas diarias a insultar a desconocidos en comentarios por defender a un político que ni sabe que existen.
Los que amenazan con "Me voy del país si gana X partido": Llevan cuatro sexenios diciendo que tienen las maletas listas para mudarse a Canadá, pero su máximo viaje sigue siendo a un all-inclusive en Cancún.
Gente que sale a la calle con la playera o la gorra de su candidato favorito: Ciudadanos que caminan por la vida haciendo publicidad gratis a partidos millonarios mientras hacen la despensa o van al gimnasio.
Los que no votan: Aquellos apáticos que se abstienen toda la jornada electoral para luego pasar los siguientes seis años quejándose en redes sociales de cómo está el país; si no te interesa el destino de tu propia comunidad, no estás listo para la democracia.






